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A lo que parece, Simon Yates le cogió gustó al ganar la Clásica de Ordizia en 2016, porque seis años después repite victoria. Lo hace en solitario, sintiendo el aliento del pelotón pero con ventaja suficiente como para ser inalcanzable. Sabía de memoria el recorrido, los momentos exigentes y el lugar idóneo desde el que atacar. Fue en la subid a Abaltzisketa. Le metió turbo al plan y nadie pudo seguirle. Con anterioridad y, como suele ser tradicional, el pelotón consintió una escapada en el que Julen Irizar, Marcos Jurado, Edwin Torres, David Martín y Alexander Cattaford fueron los protagonistas.

Durante muchos kilómetros fueron por delante, con una diferencia que rondadba los dos minutos, pero siempre bajo el control de un pelotón que fue a pr ellos hasta neutralizarles. Luego, llegó el momento de los favoritos. Los Ayuso, Battistella, Gorka Izagrre, García Cortina trataron de mover el árbol, pero quien realmente lo hizo fue Simon Yates que consiguió unos segundos de renta que nadie neutralizó.

Su compañero de equipo, Dion Smith, se adjudicaba el sprint y la segunda plaza de la prueba por delante de Xavi Cañelllas que completó el podio. Un total de 121 corredores llegó a la línea de meta. El tiempo empleado por el ganador fue de 3:52:51

(Foto: Noticias de Gipuzkoa)